Aunque las facilidades para el artista panameño siguen siendo muy limitadas, Alberto Corrales, cantante chorrerano de grandes cualidades, ha logrado mantenerse en este competitivo mundo, con sueños y metas aún por cumplir.
Inició sus pinimos en la Escuela Pedro Pablo Sánchez de La Chorrera, bajo la dirección del profesor Camilo Rodríguez de origen kuna (q.e.p.d.), el cual impartía la materia de música y le había dado el ultimátum de que "cantas o te fracaso".
Curiosamente, señala que nunca tuvo la intención de cantar, pero las circunstancias lo obligaron "y de allí llegaron a mi vida las profesoras Talita y Emperatriz, además de compañeros como Candanedo, José Jiménez, Olaivar y otros.
Recuerda que en la Escuela Pedro Pablo Sánchez, llegó a formar un grupo musical cuando apenas tenía unos 14 años.
Después pasaron a formar parte del grupo Los Eminentes y de allí ingresó al Grupo Rumba Cinco, en donde ha permanecido por 27 años.
Alberto Corrales también estuvo en la Iglesia San Francisco de Paula, bajo la dirección del padre "Rony". Incursionó en el coro de la iglesia y cantó por 14 años, llegando a ser director del grupo, lo cual lo ayudó mucho en su disciplina.
Aunque es técnico en dibujo, desarrollo de planos y estructura, reconoce que el 80 por ciento de su salario viene del canto, que es lo que más le gusta hacer.
En la actualidad funge como instructor de coros y canto en el nivel primario y secundario en el Instituto Justo Arosemena, donde tienen una estudiantina.
Alberto hubiera querido tener la suerte y las facilidades que tienen los cantantes de hoy día, "porque en mi época el que cantaba, cantaba, todo era más difícil y tenías que tener dinero para hacer una grabación ".