Cuando se diagnostica el cáncer de mama temprano en una mujer, tiene muchas probabilidades de curarse con un tratamiento combinado de cirugía y medicamentos adicionales. Sin embargo, no es así en las fases avanzadas; es decir, cuando se ha diseminado fuera de la mama a otras partes del cuerpo, por ejemplo, los huesos, el hígado o el cerebro. Sin más tratamiento, es probable que el cáncer reaparezca.
La recurrencia no solo puede ser devastadora psicológica y emocionalmente, sino que también puede ser mortal si la enfermedad se ha diseminado a otras partes del cuerpo.
La meta primaria del tratamiento para el cáncer de mama temprano es prevenir todos los tipos de recurrencia, lo cual es imperativo para salvar vidas. Por lo tanto, es deseable contar con un tratamiento que sea más tolerable y que reduzca el riesgo de todas las recurrencias, como Arimidex.
COMBATES EXTREMO
Hay tres tipos de recurrencia de la enfermedad: local, contralateral y distante:
- El local es aquel que reaparece en la misma mama en donde apareció la primera vez o en la piel y los tejidos subcutáneos en donde antes estaba esa mama (la región de la cirugía).
- La recurrencia distante se presenta cuando el cáncer se disemina a otras partes del cuerpo, tales como los pulmones o los huesos y produce "tumores secundarios" o "metástasis distantes". El cáncer que se ha desarrollado de esta forma se conoce como cáncer de mama avanzado o metastásico.
CONOCE A TU ENEMIGO
Lo mejor forma de protegerte contra la recurrencia es comenzar un tratamiento con la terapia más eficaz que esté disponible al momento del diagnóstico.
Uno de los estudios clínicos más grandes y de mayor duración en el mundo con mujeres con un cáncer de mama temprano, encontró que, en comparación con el tamoxifeno, Arimidex:
- Reduce en un 24% el riesgo de todas las recurrencias.
- Mejora en un 15% la supervivencia sin enfermedad.
- Reduce 16% el riesgo de metástasis.