Burundanga. Quizás esta palabra le recuerda una deliciosa golosina, sin embargo, en esta ocasión nos referimos a una droga que en los últimos tiempos se ha hecho muy famosa por su uso delincuencial.
La burundanga o Escopolamina es la droga favorita para los delincuentes, porque altera el funcionamiento cerebral en sólo dos minutos.
La víctima entra en un estado de pasividad y en actitud "complaciente", que aprovecha el delincuente para robarle e inducirle a realizar acciones que pueden lesionarle física, moral o económicamente, informó Luis Carlos Samudio, director del Instituto de Seguridad (ISE).
Según Samudio, lo más recomendable para no ser víctima de robos -más en estas fiestas de fin de año cuando hay mucho movimiento de dinero en las calles- es no aceptar volantes, golosinas u otros objetos de personas desconocidas.
DIAGNOSTICO CLINICO
La Escopolamina pertenece al grupo de los fármacos anticolinérgico y actúa bloqueando el paso de ciertos impulsos nerviosos al sistema nervioso central, explicó la farmacéutica Joaquina de Tejeira.
Del Butilil bromuro de escopolamina se extraen varios medicamentos clásicos que ayudan a evitar el mareo, vómito, dolor de estómago), sin embargo, el principio activo de la Escopolamina (en forma de polvo) es lo que se está utilizando con fines delictivos, agregó Tejeira.
Además explicó que la burundanga es un alcaloide que se extrae de un árbol nativo de Centroamérica, denominado Belladona o Brugmansia.
SINTOMAS
Visión borrosa, resequedad de las mucosas, enrojecimiento del rostro, aumento de la temperatura corporal, dificultad para articular palabras, somnolencia, euforia, alucinaciones, ideas delirantes, desorientación y amnesia son algunos de los síntomas que produce la intoxicación con esta sustancia, dijo la doctora Hildaura Acosta de Patiño.
La absorción de la escopolamina es muy rápida, entra por cualquier mucosa y sus efectos pueden durar horas y días, agregó Patiño.
DULCE TRAICIONERO
Esta sustancia, que no tiene color ni sabor, puede venir en dulces, galletas, chicles, bebidas, perfumes, papel, billetes, etc, dijo el director del ISE.
En dosis altas causa convulsiones, depresión severa, arritmias cardíacas, taquicardia, insuficiencia respiratoria, colapso vascular y, en el peor de los casos, la muerte.