Bolivia sigue en alerta por la presencia de fuertes lluvias e inundaciones que ya han causado tres muertos y casi 3.000 familias afectadas, informó ayer una fuente oficial.
El coronel Marcelo Tapia, de la dirección nacional de Defensa Civil, confirmó a que se ha decretado la "alerta naranja" en todo el territorio boliviano y se han activado los centros de emergencia de los nueve departamentos.
"Las aguas ya están bajando" y ahora la prioridad es atender a los damnificados, aclaró Tapia.
La región más castigada por las lluvias e inundaciones fue Cochabamba, donde hay unas 2.300 familias afectadas.
El resto, unas 650, están en el departamento oriental de Santa Cruz, donde se desbordó el Río Grande.