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Invasión espantó a etarras radicados en Panamá

Redacción
Crítica en Línea
Comandos de "Patria Vasca y Libertad" (ETA) confundieron los informes de Inteligencia estadounidenses durante toda la invasión de 1989. En Panamá, desde inicio de los años ochenta, radicaron 18 miembros del grupo ETA, divididos en dos grupos. La gente de ETA llegó a Panamá en base a un acuerdo entre España-Francia y Panamá. El primer grupo después de permanecer durante varios meses en tierra istmeña, fue enviado a Cuba. Un Fidel Castro medio remolón los aceptó, luego que una misión de políticos y militares panameños viajaron a La Habana, para negociar el traslado, reveló un ex alto oficial panameño. Los miembros de ETA permanecían en hoteles y casas alquiladas por las Fuerzas de Defensa. En una ocasión permanecieron en el hotel de Corona, luego en la casa que mantenía un exministro de Hacienda en Las Cumbres. También ocuparon casas en Tinajitas, Chame y Ciudad Bolívar. Como las Fuerzas de Defensa debía destinar demasiadas unidades para vigilar a los terroristas vascos, los militares negociaron con el gobierno español el otorgamiento de un estipendio para la gente de ETA. De esa forma se le concedió a la gente de ETA cierta autonomía, pero tenían que reportarse cada cierto tiempo al G-2 o éstos daban una ronda para chequearlos. Cuando se produce la invasión, los miembros de ETA estaban residiendo en el sector de El Progreso No.2, en Río Abajo. Ante la Operación "Causa Justa", los vascos prefirieron refugiarse en la Nunciatura. El "terror" en torno a la cantidad de comandos de ETA que allí se encontraban, así como el tipo y cuantía de municiones de todo tipo que suponían que éstos mantenían, puso nerviosos a los soldados norteamericanos que rodearon la Nunciatura para montar una guerra sicológica contra otro huésped del nuncio José Sebastián Laboa, el general Manuel Antonio Noriega. Abortó un preelaborado ataque norteamericano a la sede diplomática del Vaticano. El propio Laboa confirmó que "dentro de la Nunciatura se asilaron cuatro de ETA, porque, hubo un convenio entre Felipe González y Noriega, de tener a estos militantes de ETA aquí, sin documentación, sin nada". "Ellos estaban en Panamá, estuvieron varios años a cuenta del gobierno español, el gobierno español pagaba la cuenta de la habitación, la villa, en fin, donde estuvieran. Además, había, una cantidad de dinero que España entregaba cada mes", expresó el Nuncio. "Entonces, como no tenían documentación, cuando empezó una redada de los americanos en la zona donde estaban ellos, tuvieron miedo de que fuesen enviados a España y en ese momento fue cuando pidieron asilo político".
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"Entonces, como no tenían documentación, cuando empezó una redada de los americanos en la zona donde estaban ellos, tuvieron miedo de que fuesen enviados a España y en ese momento fue cuando pidieron asilo político".
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