Al conocer a Angel Jiménez Cervantes nos damos cuenta de su sencillez y honestidad, cualidades que lo acompañan en cada una de las actividades que desempeña.
Este chico de 28 años se dio a conocer cuando donó su talento en el baile para ayudar a los gemelos Alberto y Luis Acosta, de 11 años, quienes padecen de insuficiencia renal, en el programa Bailando por un sueño. "Siempre le dije a Dios que si él quería yo pondría mi Don a la disposición de un sueño. Visitando el Hospital del Niño conocí a Luis y a Alberto, y me hice muy cercano a la familia. Solo un día antes de las audiciones me decidí. No viene aquí para hacerme famoso. Mi mayor recompensa es saber que esos niños han visto una luz en el camino", afirma el joven que nació en República Dominicana.
PIES CALIENTES
A los 3 años este chico llegó a Panamá junto a sus padres de origen colonense, y según nos cuenta desde que tiene uso de razón, le atrajo el baile. No fue hasta que cumplió 9 años que se inscribió a un conjunto típico y luego participó en el conjunto folclórico de su alma máter, el Instituto Profesional y Técnico de Colón.
Después ingresó a una academia de baile donde aprendió las bases de la danza moderna, el hip-hop, el reggaetón, entre otros géneros. Luego, participó en la academia de baile de Panamá Hot Salsa, donde le dieron la oportunidad de representar a Panamá en el Congreso Mundial de la Salsa, que se realizó en San Juan, Puerto Rico.
Este hombre ha tenido que dividir su vida entre sus dos amores, el baile y su carrera de profesor en el centro Regional de la Universidad Tecnológica de Panamá de Colón, donde se desempeña como docente de mecánica.
SUEÑOS Y REALIDADES
Las expectativas de este chico giran en torno a los logros que pueda obtener con su esfuerzo y trabajo. "Mis proyectos no están en base al dinero que me pueda ganar en este concurso. Ese dinero sería un regalito", afirma.
Su sueño como bailarín es participar en el carnaval de Río de Janeiro, y si quisieras regalarle algo, lo mejor sería un viaje para él y su familia a República Dominicana, pues tiene mucha curiosidad por conocer los lugares donde vivió la primera parte de su vida.