Quien tuvo la dicha de ver tocar a Víctor MacRe o Víctor Boa, como era popularmente conocido, recordará los llenos completos que se daban en los sitios donde se presentaba y la gente gozaba a lo grande al son de la guaracha y el bolero interpretado por este músico.
Su nombre representaba una garantía de que el evento donde estuviese él iba a ser un lleno completo.
En la década del 50 era La Sonora de Víctor Boa con el cantante Aladino Torres, célebre cantor que vivió por calle H, Ave. Central. Torres se combinó con Víctor Boa e hicieron de la música un arte muy grande y más que nada de placer y alegría para todos los bailadores.
Sin embargo, quienes lo conocieron recuerdan más que nada su gran pasión por el Jazz y su destreza inigualable en el piano, estilo que después fue imitado, pero no igualado.
Este maestro forma parte del largo listado de grandes talentos jazzistas que han salido de nuestro terruño.
El conocido musicólogo y productor del programa "Recordar es Vivir", Pete Romero, recuerda los buenos momentos que pasó con él durante las transmisiones que realizó por la Onda Popular.
"A Boa le gustaba mucho el jazz, hacían conciertos en un lugar que se llamaba Balin Maroon Río Abajo.
Ahí íbamos los domingos en la tarde después de la lotería a disfrutar de la música de Víctor Boa", recordó.
A juicio de Romero, Víctor Boa dejó un legado musical muy grande para este país; su nombre representa lo que es la cultura musical de todo un pueblo, esa cultura que ahora se está perdiendo.
Víctor Boa pasó a mejor vida el pasado martes a los 79 años. Durante su funeral, gran cantidad de músicos que compartieron y trabajaron con él dieron su último adiós a este gran maestro.
En la misa los músicos se manifestaron interpretando una de las obras más emblemáticas del jazz, "Cuando los santos van hacia...", como gesto de solidaridad y respeto a esta gloria musical.
El crítico de jazz y presidente de la Fundación Luis Russell, Ernesto Crouch, se refirió a Boa como el compositor más prolífico del país.
Y no es para menos, pues algo que los músicos que tocaron junto a él más recuerdan era la gran disciplina que tenía, pues siempre exigía lo mejor de él y su conjunto, en cada presentación.
Es recordado como un buen amigo, disciplinado y una persona muy correcta.
Nunca se perdió en drogas o alcohol como le ha pasado a algunos músicos, y tal vez por eso duró bastante.
En el campo discográfico, Víctor Boa grabó varios discos como "Sausage", "Nelda" y "El Negrito", así como su primer disco de larga duración titulado "A bailar con Víctor Boa y su música".