El Ejecutivo ha demorado la definición de temas trascendentales como es la designación del nuevo jefe del Ministerio Público y los proyectos referentes a la reforma tributaria y de la Caja de Seguro Social (CSS).
Faltando apenas una docena de días laborables para que terminen las sesiones de la Asamblea Nacional, ya debían conocerse los nombres que contempla el mandatario Martín Torrijos para asumir la Procuraduría de la Nación.
No se puede permitir que mientras el país se encuentra inmerso en los preparativos de la Navidad y las fiestas de fin de año, se realice un debate a ligera sobre las cualidades, capacidades y antecedentes de la persona que ocupará la Procuraduría.
Por años se ha pregonado que la corrupción camina por doquier en Panamá, razón por la cual se requiere que se designe al frente del Ministerio Público a una persona con las credenciales y la disposición necesaria para lograr una justicia imparcial que no sólo alcance a los llamados hijos de la cocinera, sino a los delincuentes de cuello blanco sin importar el bando político, gremial o empresarial en el que militen.
Respecto a las reformas tributarias y las contempladas para el Seguro Social, ya por los menos debía conocerse el borrador de esos proyectos y no estar anunciando aspectos a cuentagotas.
El gobierno de la Patria Nueva prometió transparencia, pero al menos en los tres temas en referencia únicamente nos han vendido secretismo.