Qué triste es la vida. Lo que debe convertirse en un momento para disfrutarlo en familia, se transforma en un verdadero caos. Salir de compras con los chiquillos y con las esposas es un verdadero trajín, ni hablar si estas compras se realizan en este mes de diciembre.
La vida es irónica. Retroceda el cassette de su relación con su esposa y piense en esos momentos en que no le importaba el tiempo que ella (su novia) se demoraba para vestirse o comprar en los almacenes. Nada importaba. Las parejas hasta soñaban con detener el tiempo para estar siempre juntos.
"Cuando uno está enamora'o, uno es el diablo", así definió el amor doña Lupe, una vez que le preguntamos sobre sus inicios por el año de "ñaupa". No hay obstáculos que detenga ni tiempo en el mundo de hoy que ponga punto final a un día. Así era antes; hoy, después de años de matrimonio, la situación no es la misma, pues algunos esposos pierden la calma y se vuelven impacientes.
Lo dije una vez, pero cambio de opinión, las mujeres no son vasos frágiles. Son más frágiles que el vidrio, por eso debemos tratarlas con mucho amor para que jamás se raje la relación tan hermosa que inició en aquella etapa del noviazgo y que ahora se fortalece en la unión ante los ojos de Dios y con la mirada sonriente de nuestros hijos.
Estimado amigo, si usted le ha sido grosero a su distinguida esposa, demuéstrele su error y dígale que nunca ha dejado de amarla y que su corazón estará abierto para ella.
Si su problema fue aún peor y recibe de ella otra oportunidad, usted tiene que empezar de cero. Enamórela, tal vez de esta forma disfrute más visitando los nuevos "malls" en Panamá, ahora que venden hasta heladitos y hay banquitas para conversar al estilo de antes. Nunca olvide que esa chica que usted conquistó espera que la traten con dulzura y mucho, pero mucho amor.