Al menos 130 personas murieron y otras 450 resultaron heridas por la explosión casi simultánea de cinco coches bomba en diferentes puntos de Bagdad.
"Es un día negro", aseguró Ahmad Jalil, estudiante de la Escuela de Bellas Artes de Bagdad donde tuvo lugar uno de los atentados, mientras las ambulancias continúan un frenético trasiego para transportar a las víctimas a los hospitales.
Numerosas personas se concentraron en los lugares de los atentados, donde los daños materiales son visibles, para intentar ayudar a los servicios de rescate.
La policía acordonó las zonas de los ataques y cerró las principales arterias de la ciudad, tanto para facilitar las labores de evacuación de muertos y heridos como para prevenir nuevos incidentes.
Uno de los ataques, perpetrado por un suicida al volante de un vehículo cargado de explosivos en el barrio de Al Dora, causó al menos 15 muertos, 3 de ellos policías y 23 heridos, en su mayoría civiles.
Según el relato de las fuentes, el suicida se empotró contra una patrulla de la policía que circulaba por esta zona del sur de la capital.
Asimismo, otro ataque tuvo lugar cerca de la sede del Ministerio de Finanzas en el mercado de Al Shurya en el centro de la ciudad, lugar al que fue trasladado este edificio después de que el pasado 19 de agosto otro atentado golpeara la antigua sede de este ministerio, en una cadena de explosiones que dejó 87 muertos.
Un tercer estallido tuvo lugar cerca del Ministerio de Interior en el barrio Bab al Sharqi, también en el centro de la capital. Otro coche bomba fue detonado en el instituto de Bellas Artes cerca del el Parque de Zawraa, en el oeste de la capital.
De la misma manera, se registró un quinto atentado junto al Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, en la calle Palestina, situada también en el este de la capital.
Las explosiones causaron también numerosos daños materiales en los edificios y densas nubes de humo en los puntos afectados por la cadena de explosiones.