¿Sabes lo que te pasa por estar atrapado por el alcohol o por las drogas? ¿Sabes las consecuencias de tus actos y lo que está sufriendo tu familia por esto? Has intentado dejar esa basura algunas veces y no has podido. Contigo hablo, joven, o contigo hablo adulto, que has caído en las redes de la drogadicción. Estás simplemente atrapado y no hay salida a menos que tú vuelvas la mirada a Dios y le pidas al Señor que te libere y rompa esas cadenas.
Deseo leerte un texto bíblico muy interesante. Dice así San Pablo: "Ni los que fornican, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los estafadores, van a heredar el Reino y estos erais algunos; más ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor y por el Espíritu de nuestro Dios". Quiero que medites esta frase: "...ya habéis sido santificados..." o esta otra: "...erais algunos en el pasado...". Los corintios eran gente corrupta con problemas enormes y si esos corintios al acercarse a Dios dejaron el problema de la adicción para siempre, significa que Dios es fuerte y puede hacerlo. El puede cambiarte de forma permanente. En este Mensaje al Corazón queremos decirte: ¡Es posible cambiar! Si tú crees en las promesas de Dios con plena confianza en El, no hay fracaso.
Tú sabes bien cómo acaban muchos drogadictos. Tú sabes bien lo que sucede con muchos jóvenes que han terminado en la locura o se han suicidado; que ha robado o asesinado por obtener la droga. Tú sabes cómo la droga destruye tu cuerpo y tu mente. A ti, joven drogadicto, que vives en las tinieblas, en este Mensaje al Corazón hoy yo te digo que es posible un cambio. Debes creer en Jesucristo; El es tu Señor, tu Salvador. El poder de Dios no tiene límites y El sigue cambiando la vida de mucha gente. Sé que has sido víctima del ambiente, de la corrupción reinante que hay en este mundo. Somos más culpable los adultos que tú. Hemos dado por herencia un mundo triste; pero en este caso, eres tú quien está padeciendo este terrible mal. Pon tu confianza en El y el Espíritu Santo vivirá en ti. No te olvides que eres templo de Dios. Por eso, la adicción debe acabarse; debes liberarte de este dañino hábito.