Las lágrimas resultaba difícil de contener para los familiares del capitán Aquiles Ortega, al contemplar su fotografía en la que posaba con su toga de graduación, pegada al frío ataúd que contenía sus restos, que eran escoltados por dos filas de sus compañeros de trabajo.
La iglesia San Francisco de Paula fue el templo en donde ayer, sábado, se realizaron las honras fúnebres de Aquiles Ortega Torralba, quien falleciera pilotando la nave HP1547, la cual se accidentó en el Cerro Peñas Blancas en el distrito de San Carlos y en donde murieron otras cuatro personas.
Fabio Baz, compañero de trabajo, recordó a Aquiles como un excelente piloto y amigo, con el cual había laborado en varias empresas aéreas, añadiendo que el trabajo que realizan es riesgoso, por lo "que hoy pueden estar aquí y mañana no".