Lo bueno de leer la tosca historia panameña es que se puede a través de ella, comprenden algunos de los sobresaltos que estamos viviendo hoy en día. Lo malo es continuar engañando a nuestros estudiantes, educándolos estrictamente bajo la tesis de la leyenda idílica de cómo se formó nuestra patria. Alguien tiene que hablarle a los jovencitos con la verdad, sobre todo a esos que tiran piedras porque, lo que están haciendo es estremecer árboles para que los políticos que los manejan recojan los frutos.
Los estudiantes deben saber que los paisas fueron obligados a ceder ante el Coloso del Norte, la soberanía que tenían sobre Panamá, desde cuando nos unimos a ellos voluntariamente después de independizarnos de España, el 28 de Noviembre de 1821. Si no hubiese sido porque los gringos necesitaban un Canal Interoceánico, todavía estuviésemos como los mejores colombianos del mundo..
Nuestros estudiantes deben saber que terminando el siglo 19, México, Cuba, Puerto Rico y Colombia fueron atrincados por los norteamericanos. Sólo México perdió California, Nuevo México y Arizona. Los colombianos no fueron tan sacudidos porque en 1903, el presidente de ellos era un viejo muy puntilloso, calculador y desconfiado, si no hoy día, Barranquilla hubiese formado parte de Panamá.
Don José Manuel Marroquín les decía a los cabezas calientes del Congreso: "En cuanto a la cuestión del Canal, me encuentro en horrible perplejidad; para que los norteamericanos hagan la obra se necesita hacerles concesiones de territorio, de soberanía y de jurisdicción que el Poder Ejecutivo no tiene facultad para otorgar, y si no las otorga y los norteamericanos determinan abrir el Canal, lo abrirán sin pararse en pelillos. Y entonces perderemos más soberanía de la que perderíamos si hacemos las concesiones que exigen..."
Somos tan malagradecidos con los yankees, que no hay una sola cumbia, décima ni poesía dedicadas al barco Wisconsin.