Hay una tradición en las celebraciones de Adviento, que no todas las personas conocen, pero que es muy importante para llevar a la familia y a los centros de trabajo, la unidad y la fraternidad que deben caracterizar a todos los seres humanos, todos hijos del Dios Bueno. Esta tradición es la Corona de Adviento, que es un círculo de follaje verde, sobre el cual se insertan 4 velas. La Corona es uno de los signos expresivos de este tiempo de alegría y esperanza.
SIGNIFICADO DE SUS COMPONENTES
La Corona de Adviento tiene forma de círculo para recordarnos que Dios no tiene principio ni fin; esto refleja su unidad y eternidad.
El follaje verde perenne representa la esperanza y la seguridad de que Cristo está vivo entre nosotros, nos recuerda además la vida de gracia, el crecimiento espiritual y la esperanza que debemos cultivar en Adviento.
Las cuatro velas representa las 4 semanas en que debemos prepararnos gradualmente para vivir la Navidad con un sentido cristiano. Estas velas anticipan la venida de la luz en la Navidad: La vela morada (penitencia y austeridad), representa el espíritu de vigilia y sacrificio que debemos tener para prepararnos a la llegada de Cristo. La vela rosada manifiesta la alegría de que el nacimiento de Jesús está muy cerca.
Los lazos de colores y otros adornos, son para embellecer la Corona. Hay que tomar en cuenta que los adornos que se le coloquen no deben desvirtuar el verdadero sentido y valor de la misma.
PASOS PARA LA CELEBRACION
El primer domingo de Adviento, antes de la comida, o al inicio de labores el lunes, a primera hora, la familia o los compañeros de trabajo se reúnen en torno a la corona y la cabeza de familia o el jefe la bendice y oran todos. Después se prenderá la vela morada y se deja encendida durante la celebración. Es la oportunidad para la renovación y compromiso con nuestro Señor.
Al siguiente domingo o lunes, se prenderán dos, al otro tres y el último las cuatro velas.