En el marco de la tensión provocada por la segregación racial en los Estados Unidos, surge un movimiento pacífico, valiente, profético, liderizado por Martín Luther King, quien llegó a ser reconocido con el Nobel de Paz y fue cruelmente asesinado por defender el derecho de los negros a la libertad. El 28 de agosto de 1963 finalizando una marcha de 250 mil personas pronuncia un breve y elocuente discurso, muy a la altura del famoso dicho por Abraham Lincon cien años antes y que quedó inmortalmente grabado en la historia.
En ese discurso, con ardiente voz, dice que tiene un sueño: ver a los hijos de los esclavos del ayer y los hijos de los dueños de esos esclavos sentados juntos a la mesa de la hermandad. Saber que sus cuatro pequeños hijos vivirán algún día en una nación donde no serán juzgados por el color de la piel, sino por el contenido de sus principios. Que los pequeños negros, niños y niñas, podrán unir las manos con los pequeños blancos, niños y niñas, como hermanos y hermanas. Dice que vuelve al Sur con la fe de que "podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, levantarse juntos por la libertad, sabiendo que algún día seremos libres" y que cuando llegue la liberación vendrá el día en que todos los hijos de Dios, hombres negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, podremos unir nuestras manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: Libre al fin, libre al fin, gracia Dios Omnipotente, somos libres al fin".
Luther King dio la vida por ese sueño y ¿cuál es el suyo? Debemos tener un sueño que nos mueva a vivir y a morir; que nos desvele en la noche y nos haga sacar energía del cansancio; nos dé ánimo en medio de la tormenta y esperanza cuando parece que todo está perdido.
El sueño puede abarcar cualquiera de las vertientes de la acción humana. Los soñadores mueven la historia, ya que tienen una visión global de la realidad, atisbando un futuro con mejores condiciones y son los que "creen para ver" y su inspiración ha hecho que avancen todos los aspectos de la vida humana. Ellos anticipan lo que vendrá y los ponen en consideración de los demás, provocando muchas veces movimientos históricos sorprendentes. Tenga usted un sueño realizable y con Dios será invencible.