La comunidad de Nuevo México en el corregimiento de Chiriquí Viejo, en el distrito de Alanje, en la provincia de Chiriquí, continuaba bajo el agua ayer sábado, pese a que las lluvias han disminuido en la zona.
Mientras que mil 117 personas permanecen en los albergues de La Esperanza, Los Almendros en Barú y Nuevo México y en la escuela de Divalá, en el distrito de Alanje, que fueron habilitados por el Sistema Nacional de Protección Civil.
En los albergues se están proporcionando alimentos, frazadas y ropas a estas personas que permanecen desde el pasado jueves cuando se registró el desbordamiento de varios canales de agua en Barú y del río Chiriquí Viejo, en el distrito de Alanje.
El director del Sistema de Protección Civil, Arturo Alvarado, y el director regional, José Donderis, realizaron ayer sábado una evaluación aérea y terrestre.
"Estamos evaluando los daños causados por las inundaciones en los distritos de Alanje y Barú para conocer realmente cuanta afectación registró en Chiriquí la tormenta Tomás", puntualizó el director regional del Sinaproc, José Donderis.
PREOCUPACION
Los residentes de Nuevo México están preocupados porque aún los niveles de las aguas se mantienen en un pie de altura, lo que le impide regresar a sus hogares. Además, temen que personas inescrupulosas les roben sus pertenencias.
Sin embargo, el panorama en las comunidades de La Esperanza y Corotú Civil es otra, ya que las aguas de los canales habían regresado a la normalidad y se coordinaba el poder regresar a las personas que se mantienen en los albergues.
La medida depende de una serie de evaluaciones que se realizan sobre las condiciones del tiempo para las próximas horas.