Las autoridades panameñas le dieron otro duro golpe a los narcotraficantes en el reciente operativo conjunto realizado por el Servicio Nacional Aeronaval, Policía Nacional, Ministerio Público y el Servicio Nacional de Fronteras, al incautarles un cargamento de más tres toneladas de supuesta cocaína, una embarcación con cuatro potentes motores fuera de borda en las márgenes del río Silencio, en costas del norte de Veraguas.
En el mencionado operativo, los agentes que realizaron las operaciones recuperaron unos 119 bultos llenos de kilos de droga conocida como cocaína, una pistola 9 milímetros y varios tanques con combustible, como parte de la evidencia de que nuestro territorio sigue siendo el paso de quienes trafican con droga.
Para el director regional de Educación en Veraguas, el profesor Rodrigo Andrade, existe una profunda preocupación por el hecho que en las costas de Calovébora, en Veraguas, y hacia las provincias de Colón y Bocas del Toro, los narcotraficantes no solo se abastecen de gasolina, provisiones y se esconden, sino que intentan usar las escuelas para el descanso de sus viajes por el mar, poniéndose en riesgo la vida de los educadores.
El ex director general del Servicio Nacional Aéreo Naval, Jacinto Tom, dio a conocer durante el desarrollo de la operación conjunta, denominada "Halcón", que no se dieron enfrentamientos armados con los narcotraficantes, pese a que las unidades estuvieron a punto de encontrarlos, pero que se internaron en la inmensa región selvática veragüense para darse a la fuga.
Las autoridades también tienen conocimiento de la poca colaboración de los lugareños residentes en las zonas costeras norte de Veraguas, en los casos de las investigaciones que se relacionan con la constante presencia de extraños o embarcaciones rápidas que se presume sean de narcotraficantes.
Lo peor del caso es que de acuerdo a nuestra fuente, los pobladores costeros atienden a cuerpo de rey a los extraños, mientras guardan absoluto silencio en caso que se les pida información de las actividades delictivas.
Se conoció que en otras épocas cuando los habitantes de Calovébora, Guázaro, Belén, Río Veraguas y muchas otras comunidades apartadas de Veraguas veían las patrulleras o las unidades de la Policía Nacional, funcionarios públicos o aviones en área, salían a su encuentro y se intercambiaba información a cualquier ayuda; hoy, por el contrario, se esconden y nadie, si es posible, se queda en casa.
Cabe señalar que en las pequeñas comunidades costeras de este sector de la provincia de Veraguas, algunos de los habitantes viven en constante zozobra por la presencia de personas armadas; unos reciben amenazas para que se les apoye a esconder los "caletos" en la selva, otros para que no suministren información a las autoridades.