No podía creer lo que me dijo el joven de treinta y un años. Señaló que cuando estaba en el Instituto Nacional nadie le mencionó las leyendas negra y blanca, sobre la independencia de Panamá de Colombia.
Y no lo creía porque cuando estudiaba en el glorioso "Nido de Aguilas" en los años cincuenta, esa era la comidilla del mes de noviembre.
Aunque recuerdo que algunos profesores no se atrevían a hablar del papel de los próceres en la separación de Colombia.
Otros docentes tampoco se referían a nuestras relaciones con los Estados Unidos, sobre todo de la Zona del Canal.
Pero mi juventud y muchos otros de mi época buscábamos en libros lo que nos decían profesores timoratos.
El libro del Dr. Castillero Pimentel encendía de patriotismo nuestros pechos juveniles.
No era de extrañar discusiones en salones, pasillos y otros sitios en noviembre, sobre el comportamiento de los próceres.
Recuerdo que una vez se propuso a la audiencia ir a la Plaza Catedral a tumbar los bustos de los próceres. Se les consideraba traidores. Pero imperó un juicio más calmado...
Con los años y ya pasado el primer siglo del acontecimiento, los próceres han mejorado su imagen. Es más, incluso la figura que nos mostraban como "satánica" de Bunau Varilla, está siendo aceptada por pensadores ecuánimes y realistas.
Claro que la mano interesada de Estados Unidos movió la cuna de la separación. Pero en los panameños siempre hubo deseos de irnos de la tutela de Colombia, lo que se confirma con varios intentos separatistas.
Los próceres hicieron lo que pudieron. Le toca a las generaciones futuras mejorar lo malo y enrumbar la patria por mejores caminos.
En resumen, para el joven desconocedor de las leyendas, le digo que la leyenda negra acusaba a los próceres de venderse a os Estados Unidos. La leyenda blanca se refería al patriotismo de los próceres.
Creo que a cien años del acontecimiento, no podemos juzgar a los que se arriesgaron para darnos una patria libre. Cada generación de panameños debe mejorar lo que reciben. Sin embargo, es lamentable que aunque sea como historia, no se hable de esas leyendas a nuestros jóvenes.