Ciento veinticinco rebeldes murieron mientras las fuerzas norteamericanas e iraquíes sufrieron "muy pocas bajas", según el último balance de la ofensiva en la ciudad sunita de Samarra, al norte de Bagdad, facilitado por fuentes militares estadounidenses.
El balance anterior del ejército estadounidense daba cuenta el viernes de 109 "rebeldes" y un soldado norteamericano muertos. Fuentes de los hospitales locales anunciaron 90 muertos y 180 heridos.
Según un portavoz militar interrogado el sábado por la noche, más de 80 rebeldes fueron detenidos desde el inicio de la operación el viernes al alba. Un responsable iraquí había anunciado el viernes 37 detenciones.
Unos 3.000 soldados norteamericanos y 2.000 hombres del ejército y la Guardia Nacional iraquíes invadieron Samarra después que fracasaron las negociaciones para entrar pacíficamente en la ciudad, donde hay numerosos grupos armados.
Al visitar esa ciudad situada a 125 km al norte de Bagdad, el ministro del Interior Fala al Nakib, acompañado por el general John Batiste, comandante de división de infantería, declaró que se limpió la ciudad "de malos elementos y de terroristas".