Hace 15 años se perpetró la intentona golpista del 3 de octubre de 1989, que trajo como consecuencia la ejecución de once oficiales que se alzaron contra el régimen de Manuel Antonio Noriega.
El movimiento subversivo del 3 de octubre fue ejecutado por una oficialidad joven de las Fuerzas de Defensa que ocupaban los mandos medios y dicha operación se planeó en Namibia, Africa, en medio de una reunión de paz organizada por la ONU.
Este era uno de tres golpes programado contra Noriega, quien para entonces había creado una estructura denominada Consejo Estratégico Militar (CEM) para sostenerse en el poder.
Una fuente política reveló que para fin del año 1989, el denominado Grupo de Chiriquí, programaba otra asonada bajo el liderazgo del coronel Nivaldo Madriñán. Para febrero del año 1990, habría otra asonada liderada por capitanes y tenientes.
Los cerebros del golpe del 3 de octubre fueron los mayores Javier Licona, Moisés Giroldi y el capitán Edgardo Sandoval. Estos dos últimos detenidos y masacrados, mientras que Licona pudo escapar y refugiarse en Fuerte Clayton y luego se exilió en Estados Unidos.
De los responsables de la ejecución sólo uno de ellos -Heráclides Sucre- cumple prisión. El capitán Gonzalo "Chalo" González fue indultado y Asunción Eliécer Gaitán, jefe de la escolta de Noriega, permanece prófugo en Cuba.
Esta fecha para los parientes de los alzados sólo representa lágrimas, recuerdos y tristezas.
Los alzados con apoyo de la compañía Urraca al mando de Moisés Giroldi, del Escuadrón de Caballería y de personal del G-2, lograron retener a Noriega en el cuartel central.
El Ejército Sur al mando del general Marc Cisneros había prometido apoyo.
El respaldo incluía sobrevuelos en Paitilla y la FAP para evitar salidas de aviones o helicópteros, cerrar el Puente de las América para evitar la incursión de los Macho de Montes, la Expedicionaria y los Diablos Rojos, así como Amador para evitar el avance de la UESAT y la compañía Victoriano Lorenzo.
Las fuerzas leales a Noriega como la Compañía "Macho de Monte", pudo penetrar al área de El Chorrillo y atacaron con lanzacohetes portátiles el cuartel Central.
El Batallón 2,000, cuyos líderes al principio apoyaron el complot, al observar que las fuerzas de Noriega empezaban a recuperar el control, se voltearon y también atacaron el cuartel con sus vehículos blindados.
Desde tempranas horas de la mañana hasta el mediodía la situación era un caos en El Chorrillo, desde lo altos del Cerro Ancón oficiales del Comando Sur seguían los incidentes.
Al mismo tiempo, Noriega le trabajaba la sicología a Moisés Giroldi, quien acepta rendirse; mientras los hombres que lo apoyaban pedían que era mejor entregar al general a los norteamericanos.
En una grabación de las comunicaciones de ese día, Noriega le habla por radio a los alzados prometiéndole respetarle la vida.
La promesa no se cumplió. Giroldi fue llevado al cuartel de Tinajita y allí fue fusilado. Recibió quince impactos de bala en diversas partes de su cuerpo, que le provocaron un shock hemorrágico profundo, según el informe de necropsia elaborado por el Doctor Roger Montero.
De igual modo estaban involucrados Daniel Arza, León Tejada, Edgardo Sandoval, Ismael Ortega, Francisco Concepción, Eric Murillo, Deoclides Julio y Jorge Bonilla, quienes fueron fusilados en los hangares de Albrook.
SIN COMPASION
Giroldi esposado fue obligado a rebasar una camioneta en ese suplicó que no lo mataran. "No lo hagan por mis hijos". Sus ruegos fueron infructuosos pues Heráclides Sucre lo barrió con una ráfaga de una subametralladora uzzi.