Querer es poder. Lo que en principio empezó con una pequeña casa que albergaba tres habitaciones para atender a niños de diferentes edades con problema de cáncer y leucemia, hoy tiene otra realidad.
En la Posada "Yo tengo un Amigo", hasta el más débil respira un ambiente de tranquilidad, armonía y amor, siendo éste el objetivo fundamental del hermoso lugar, en donde los niños y su padres comparten horas, tal como si fuera su propio hogar.
Pero, según Leslie Ducreut, aún hace falta mucho para ayudar a los infantes.