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El ex vicepresidente de Nicaragua, Sergio Ramírez, consideró que las elecciones presidenciales y legislativas son un "juego forzado" entre dos fuerzas que crearon una "democracia rehén". Ramírez dijo que las condiciones de pobreza y desempleo que agobian al país seguirán intactas, aunque su antiguo compañero en el gobierno sandinista el ex presidente Daniel Ortega, derrote al candidato oficialista Enrique Bolaños.
"Gane Daniel Ortega o gane Bolaños, la perspectiva va a seguir siendo la misma: una Nicaragua con muy pocas esperanzas de resolver a corto plazo sus problemas más urgentes y por los que la gente está enfilando su voto", estimó.
En entrevista con Reuters, Ramírez subrayó que los dos partidos hegemónicos pactaron en 1999 reformas a la ley y a la constitución que configuraron un "marco muy limitado de participación democrática" sin posibilidades para una tercera opción. Según el escritor, la institucionalidad democrática se debilitó, con lo que es "menos posible resolver los problemas de fondo del país, como son la pobreza, la miseria y el desempleo".
"Lo que el pacto hizo fue obligar a la gente a escoger un menú donde hay dos platos que no le gustan mucho, pero necesariamente tiene que ir a escogerlos", apuntó Ramírez, quien está retirado de la política partidista.
Según Ramírez, las reformas legislativas pactadas por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y el gobernante Partido Liberal Constitucionalista (PLC) causaron que "todo el mundo esté buscando su polo" detrás de ambos partidos. |