Hace unos días tres personas murieron en la Transístmica, a la altura de Ojo de Agua. Un vehículo los embistió cuando trataban de cruzar la calle, justo debajo de un puente peatonal, que tal vez no usaban por temor a ser asaltados por los delincuentes del área, que habían tomado el paso elevado por cuartel.
La Autoridad del Tránsito lleva registradas hasta la fecha, 248 víctimas por accidentes de tránsito y no hay luces de que la situación mejore.
Ahora bien, qué ocurre cuando el carro impacta a una persona, cómo es esa muerte. Se puede adelantar, que generalmente es un fallecimiento inmediato, es decir, la víctima muere en el lugar del hecho.
MAS VELOCIDAD = MAS VIOLENCIA
El médico forense, Dr. Humberto Mas, ex director del Instituto de Medicina Legal de Panamá, explica que las consecuencias del accidente dependerán de las condiciones de violencia que influyan en él. Puede ocurrir atropello, vuelco, colisión, choque y caídas de vehículos en movimiento.
La violencia del accidente es proporcional a la velocidad que lleve el automóvil y la misma está ligada a la prudencia del conductor y sus facultades mentales, ya sea que éstas hayan sido disminuidas o afectadas por el consumo de alcohol o drogas, agrega el Dr. Mas.
El accidente de tránsito se divide en varias fases. La primera es de impacto; luego la proyección del cuerpo y el atropello o arrollamiento.
En la medida en que éstas son más fuertes, dice el forense, pueden encontrarse desde muertes instantáneas hasta estados comatosos severos que terminarán en el fallecimiento del individuo o en una disminución significativa de su calidad de vida.
Asimismo, por la fuerza del impacto, la ropa puede rasgarse o deteriorarse al rozar el cuerpo contra el pavimento.
ANALISIS FORENSE
En general, los decesos por accidentes de tránsito obedecen a traumatismos severos craneoencefálicos (cabeza) o toraxicoabdominales (pecho y abdomen). Explica Mas que el impacto es tan fuerte que las vísceras nobles (cerebro, corazón, pulmones y todas las ubicadas en el estómago) sufren mucho, llegando a estallar y provocar derrames internos de sangre.
También, están las heridas que no ponen en riesgo, pero que deterioran la calidad de vida. Entre ellas se encuentran, la amputación de una pierna u otros miembros del cuerpo, o las afecciones internas como el deterioro de las funciones del hígado o el bazo.