Cuando el turista busca un sitio hermoso, paradisíaco donde pueda descansar totalmente de la rutina y a la vez aprender sobre el cultivo del café, Finca Lérida, es el lugar indicado.
Desde hace casi un año los propietarios de esta finca cafetalera decidieron construir un pequeño hotel que además de servir como soporte económico en una actividad rentable, ofrece la más placentera estadía sobre el distrito de Boquete.
CLIMA FAVORABLE
Allí el clima siempre fresco se conjuga con la belleza del paisaje entre las imágenes naturales de las flores, hierva con un verdor resplandeciente, retratos de las casas de madera, casi como parte de la naturaleza y los muy bien arreglados surcos de matas de café en producción.
John Collins, dueño de la propiedad, dedicada durante muchos años a la siembra y cosecha del café evalúa la reciente actividad turística en el lugar como excelente.
"Básicamente aquí viene el turista que quiere descansar, estar en armonía con el ecosistema, el turista que quiere aprender sobre el café y para mi sorpresa nos visita gente de todas las edades" dijo.
CLIENTELA JOVEN
Según Collins, cuando se diseñó el hotel, se esperaba que la mayor parte de la clientela fuese gente mayor, no obstante, desde su apertura ha llegado una cantidad considerable de jóvenes que escapan de la ciudad para gozar de la tranquilidad que allí se ofrece.
A la finca llegan constantemente turistas nacionales y extranjeros para hospedarse en el hotel.