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Los medios de comunicación nacionales y extranjeros nos van relatando los descubrimientos de un super famoso perro estadounidense, que descubre con su olfato los caminos de la muerte del pasado panameño. El camino fue efectivo en su descubrimiento de restos humanos en Tocumen, Coiba, en la comunidad de El Quije en Natá e inclusive, a todos nos ha dejado sorprendidos, cuando olfatea sangre en sus investigaciones.
La historia oscura y escondida que nadie ha querido narrar o contar, ha sido un animal el que la ha encontrado y con él, muchas familias, después de 33 años podrán enterrar los restos de sus familiares y darles el descanso eterno. La Comisión de la Verdad ha ganado credibilidad y respeto al traer este perro y los antropólogos para encontrar sepulturas que en forma satánica fueron excavadas.
Es sorprendente cómo puede detectar el olor de la sangre, su veracidad en los lugares, cuando se detiene y ladra al encontrar restos de la vital sustancia. El hallazgo en Coiba de 127 tumbas en un cementerio antiguo, donde sólo existían diez cruces, es algo increíble.
Quizás una gran mayoría de panameños vivieron al margen de estas historias que pequeños grupos sí conocían, porque no solamente se dieron crímenes físicos sino que a través de la tortura se aniquilaron a hombres, mujeres y familias moralmente. |