Los docentes amenazan con iniciar un paro en agosto próximo tan pronto retornen los estudiantes de las vacaciones de medio año.
La amenaza surge ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo con el gobierno en torno a la cuantía del aumento salarial que reclaman.
Los gremios magisteriales plantearon inicialmente un incremento mensual de 190 balboas y el gobierno insiste en que sólo tiene capacidad para un incremento no mayor de 65 balboas.
Así las cosas se han adelantado negociaciones, pero no hay mayores avances. La realidad es que el presupuesto estatal no aguanta un aumento, en el monto que reclaman los maestros y profesores.
La amenaza de huelga es una forma tradicional de los docentes para forzar al gobierno a una cifra que llene sus expectativas, pero el Ministerio de Educación enfatiza que no hay para más.
Lo malo de todo ese tira y jala es que en el medio quedan los miles de estudiantes que acuden a los colegios públicos, que cada año pierden días del calendario escolar, los cuales nunca se recuperan.
La pérdida de clases es uno de los factores que influyen en la mala educación de los alumnos panameños.
Lo que se impone ante el conflicto entre el gobierno y los dirigentes magisteriales es mantener las negociaciones y lograr acuerdos, para evitar que se perjudique la educación de la juventud panameña.