Un ser especial ha llegado a nuestras vidas y como el día de su nacimiento, este domingo debe convertirse en un momento solo para ellos. Hablamos de nuestros hijos, hermanos, primos, sobrinos, nietos, en fin, cada pequeñín que con sus ocurrencias nos alegran el día o nos quitan las preocupaciones.
Conversamos con la licenciada Maribel Mckay, del programa nacional de Salud Mental del Ministerio de Salud, a cerca de los beneficios de celebrar el Día del Niño, y asegura que "para el niño representa un lugar que se le da y un valor como ser humano, en el que se habla del desarrollo y crecimiento del niño dentro del cambio que ellos tiene".
El Día del Niño es un momento de ellos donde serán el centro de la atención en todas las actividades y en donde los padres deben darle una explicación en el que se les indique que ellos cuentan en el país, que son seres especiales y muy importante dentro de la sociedad.
Para la especialista es darle "el realce que se merece por ser ellos los futuros profesionales y los que van a manejar el país" agrega.
Pero la celebración no solo implica fiesta y diversión; las actividades que se deben realizar no deben llevar componente de violencia, agresividad o que brinden una mala imagen a los pequeños. Se debe promulgar actividades sanas, educativas y didácticas que le enseñen jugando y aprendiendo, porque es el aprendizaje el método más certero y preciso, para reforzar sus habilidades y destrezas.
Los maestros y educadores forman parte importante de la vida de los pequeños por lo que el realce que se le de a este día debe ser realizado con "vocación y servicio".
"Los educadores deben poder bajar, dependiendo de la edad de los niños, al rol que van a desempeñar y la función que van a tener como entes de cambio e identidad con los niños.
Aun más importante es la forma en que los padres aborden este tiempo. Para la licenciada Mckay, los progenitores deben tratar de dedicar tiempo a sus hijos ya que últimamente, no solo el hombre es el que sale a buscar el sustento, sino que la mujer también toma este rol, con horarios distintos, que a veces no pueden compartir ni las comidas. Por ello, deben procurar incrementar la comunicación y la relación padres e hijos, y que el niño sienta el apoyo real.
Esto se puede lograr "con actividades de campo que le ayuden al desarrollo y que vea la cercanía con sus padres y la relación de confianza", asegura.