Crecer en una familia con valores, donde hay amor, armonía, alegría, respeto, motivación y el deseo de hacer la vida de los demás lo más placentera posible, es un regalo de Dios que Ana Lucía y Andrés Eduardo González Dávila han sabido aquilatar.
En su vida son válidos los refranes "de tal palo tal astilla", "hijo de tigre nace rayao" y "el ejemplo es la mejor escuela".
Juntos, los hermanitos crecen integralmente. Descubren y pulen talentos. Entre ellos, la música, donde ambos hacen sus pinitos. Y reciben aplausos bien merecidos por su arte.
Su abuela, la reconocida artista (pianista y organista) Lupe Ávila vio que tenían madera para la música. Los invitó a incursionar en este mundo tan especial, del que forma parte también la madre de los niños, Ximena de Guillén que también toca piano y órgano.
Fue así, guiados por su abuelita, como Ana Lucía y Andrés Eduardo empezaron a tomar clases de canto y bongo, respectivamente. Debutaron en Exedra Books en la Noche Argentina este mes. Su madre, Ximena de Guillén, no cabía en sí de gozo.
En Exedra Books en una noche argentina cantó "Zamba de mi esperanza", "Zamba a ti te canto" y "Estrella que tú miraste", acompañada de su hermanito en el bongo y su abuela en el piano. Su participación fue premiada con aplausos de apreciación.
Como hemos visto, candor infantil, belleza, talento y buenos sentimientos adornan a estos niños. Ese es nuestro regalo para ustedes en el Día del Niño y la Niña.