¡Hey!, ¿qué es lo que es? ¿Qué xopa? ¡¡¡¡Chaaaa!!! Es el saludo que identifica a "Veneranda", una negra amante del saus, residente en Curundú, fiel seguidora de la ingeniera Balbina Herrera y que con un lenguaje bien propio de racataca dice las cosas sin pepitas en la lengua.
Esta racataca que se rebusca haciendo camarones de todo tipo es producto de la imaginación del grupo que participa en "Sobre Ruedas", programa radial que se transmite por KW Continente los viernes.
Este personaje, cuyo nombre es una mezcla de Verdad y apodo de barrio, en resumen Veneranda, nació hace unos 4 meses, cuando los productores decidieron darle un aire de frescura, diversión y jovialidad al programa, un toque de humor al tema de la política.
La elegida para representar a este personaje fue la actriz Miriam Lee, una joven de 26 años, delgada, pequeña, con voz educada y siempre sonriente, nada parecida a la mujer gorda y de color fuerte que a gritos, indirectas y directas les dice a los oyentes todo lo que está pasando en la política criolla.
Miriam asegura que no le cuesta mucho hacer el personaje, más bien se lo disfruta, lo goza y se ríe mucho cuando está grabando.
"RACA O YEYE"
Esta china prestada, como ella se califica por tener el apellido Lee, no es "racataca", pero tampoco "yeyesita". Se confiesa una mujer muy normal, que no está en ninguno de los dos lados.
La espontaneidad con la que interpreta a Veneranda es la misma que la acompaña en su vida personal, pero sólo en eso son parecidas. Miriam no habla rápido ni a gritos, su tono de voz es medio y cada palabra está bien pronunciada.
A Veneranda le encanta usar polvo en el cuello y arete de nombre. Miriam no es de usar polvo ni mucho menos aretes "Yo me llamo".
Veneranda no estudió, pero se graduó en la universidad de la vida. Tiene dos hijos. Yasuri, que a los 15 años la hizo abuela, y Chichín, quien la hizo conocer la prisión donde él se encuentra por ser el clásico maleante del barrio.
Miriam es todo lo contrario. Se graduó en la Universidad de Panamá. Actualmente es profesora de teatro en la Instituto Episcopal San Marcos, trabaja con la Fundación Casa Taller y les da clases a niños de área marginadas, quienes han pasado por familias con problemas de violencia.