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Hace unos días uno que otro político de la vieja guardia (adepto al actual gobierno) dijo por una emisora local que no era sano para el país seguir hablando de corrupción a diestro y siniestro.
Argumenta este político que el tener el tema de la corrupción en el tapete a cada rato, nos convertirá en un pueblo incrédulo, incapaz de poner su confianza en proyectos buenos y valederos. A su juicio el pueblo, de oficio, debe empezar a creer y dejar de sospechar. Lo que no sabe este político es que la confianza es algo que se gana, después de mucho sudar y trabajar. Nadie la regala, porque es cara.
Si los políticos pretenden que el pueblo crea en ellos deben empezar a trabajar. Declarar sus bienes, por ejemplo, es un buen paso. Decir con cuánto dinero aceptan los puestos públicos, y cuando salen cuánto tienen.
Si se conoce de algún caso de corrupción hay que ventilarlo, y revolver todos los escritorios. Dejarlo pasar como se hace, porque el señalado es amigo o copartidario, es una gran sinvergüenzura.
Entonces que no usen la radio para hablar sin sentido. Hagan, trabajen y luego podrán ganarse la confianza del pueblo. |