El día que caiga nieve en el trópico, quienes nunca hemos jugado con hielo, debemos aprovechar para hacerlo. El ejemplo no es tan claro, pero lo que queremos decir es que si algún día, a alguien se le ocurre repartir días compensatorios de seguido en cualquier empresa, debemos estar listos para aprovecharlos al máximo, sobre todo si en el lugar de trabajo nunca antes habían ofrecido tal oportunidad.
Estimado amigo, si usted cae en el tema que tratamos hoy, permítame recomendarle algunas formas para que ese descanso sea productivo:
Si no tiene dinero para irse a vacaciones, dedíquele tiempo a su familia lo más que pueda.
Termine de leer el libro que tiene en el cuarto lleno de polvo.
Dedíquele aunque sea un minuto a Dios, de los 525 mil 600 que tiene en el año. Cierre los ojos y dele gracias por todo lo que le ha recibido.
Si tiene proyectos universitarios inconclusos, es el momento de terminar la tesis de una vez por todas.
Pregúntese: ¿Cuándo fue la última vez que visitó un museo? Si su respuesta fue hace muchos años, vaya al Museo del Canal Interoceánico o al del Niño y la Niña.
Si en el listado de días libres, usted coincide con algún compañero, organícense y salgan juntos. Su amistad saldrá fortalecida.
Si nadie le ha hablado de los planes especiales para disfrutar en un hotel todo incluido, es porque usted es un marciano que no se entera de nada.
Comience a hacer ejercicios.
Piense en su futuro y pregúntese: ¿Quiero jubilarme aquí donde trabajo?
Desconéctese de su empleo. Esto le ayudará a relajarse.
No vaya al trabajo a saludar a nadie, pues nadie lo quiere ver.
No llame y haga preguntas tontas: Ey, cómo va todo. ¿A quién botaron? Sea un buen trabajador y goce por favor.