 |
Las mayoría de estas niñas de la vida provienen de hogares destruidos y violentos  |
Cecilia (nombre ficticio de una víctima real de la prostitución infantil) es una joven de 17 años, oriunda del interior. Ella cuenta que todo empezó en un hogar destruido, ya que al separarse sus padres, tuvo que criarse con un padrastro que los maltrataba, y nunca tuvo un apoyo por parte de los familiares, criándose sola en la calle, sin tener una mano de ayuda que la aconsejara.
Según señala, la vida en las calles la llevó a vivir en casa de unos amigos homosexuales y desde allí su vida empezó a cambiar drásticamente, ya que conoció a un chico y por falta de experiencia quedó embarazada.
El novio, para salir del problema la obligó a que abortara y no tuvo más remedio que hacerlo y a consecuencia de este aborto estuvo hospitalizada por varios días, a punto de perder la vida, deprimiéndose por lo que había hecho.
Volvió a la calle y por la necesidad de subsistir y complacer a los hombres que conocía, empezó a caer en este negocio, siendo menor de edad.
ESCUELAS Y DISCOTECAS FUENTE DE PROSTITUCION
La falta de recursos para satisfacer las necesidades de las adolescentes de hoy en día, (ropa para estar a la moda, y costearse accesorios lujosos, fuera de su alcancé económico) es en muchas ocasiones uno de los factores que lleva a las menores de edad a prostituirse, y a ser víctimas de los proxenetas.
Un informe suministrado por la División de Delitos Sexuales de la Policía Técnica Judicial revela que no se tienen grandes estadísticas de proxenetas que se dediquen a explotar a menores de edad. Sólo se hace mención del caso de Aníbal González, Thonya Hubbard de Him y Gladys Nuñez de Arias, quienes la PTJ califica como "estadísticas negras".
RECLUTAMIENTO Y MODOS DE VIDA
Los proxenetas tienen una forma muy particular de operar. Primero ubican a sus clientes, que se ubican en todas las clases sociales, donde sobresale la clase social alta y media alta.
Luego ubican a las chicas menores de edad, quienes se hacen pasar por mayores pero en realidad tienen entre 15 y 18 años. El reclutamiento por lo general se hace en las escuelas o discotecas, donde los habilidosos proxenetas utilizan la influencia de una de las amigas de la chica, quien hace la primera invitación, y le dice todo lo relacionado al trabajo y lo fácil que es ganarse el dinero.
Según explica Damaris Isabel Rodríguez, detective de la División de Delitos Sexuales de la PTJ, tomando en consideración el caso mas sonado, en Panamá acerca de proxenetismo, todo apunta que los clientes son personas que tienen mucho dinero, y pagan para satisfacer la fantasía de poseer sexualmente una niña.
"En la PTJ tratamos de establecer la identidad de las personas porque muchas de las menores que consciente o inconscientemente caen en esto no utilizan sus verdaderos nombres y se manejan a través de apodos".
El precio de estas niñas está entre loa 200 y 300 balboas (mucho más que por una prostituta mayor de edad), dependiendo del tipo y las cantidades de chicas que el cliente quiere en una noche. |