En las últimas semanas personalidades consideradas como de alto perfil se han visto involucradas en hechos presuntamente delictivos, pero la ciudadanía observa que la justicia no es tan expedita, como cuando se trata del ciudadano común y corriente.
Ese tipo de hechos son los que afectan poco a poco la imagen de la justicia y hace que el país pierda credibilidad en sus instituciones.
Estados Unidos es la mayor potencia del mundo y uno de sus pilares es la justicia. La influencia no tiene cabida, porque de igual forma se investiga al pobre como al poderoso.
¿Porqué en Panamá no podemos imitar las cosas buenas que tienen otras naciones?.
No pretendemos que se abuse contra las figuras influyentes envueltas en casos delictivos, sino que se les aplique la ley, en la misma medida en que se hace con los llamados hijos de la cocinera.
Que se desarrolle una investigación objetiva con las debidas garantías procesales y con respeto a la presunción de inocencia; esas deben ser las premisas que deben regir al momento de una investigación para todo involucrado, sin tomar en cuenta su condición social y económica.
A veces resulta sospechoso que las autoridades no logren ubicar a figuras influyentes que son investigados por una determinada causa, lo que contrasta con lo raudas que son cuando se trata de los ladronzuelos de barrio o el vendedor de cigarrillos de marihuana.
La justicia debe ser ciega e igual para todos. Sólo así se podrá recuperar la confianza perdida en esa institución.