Mientras sus amigos en el barrio de San Miguel, en Calidonia, jugaban o charlaban, Claudio Carter pasaba su tiempo haciendo lo que más le gustaba: leer comics.
Esta afición por las historietas no fue en vano, gracias a ellas, Claudio Carter cumplió uno de sus tantos sueños: obtener su título de Ingeniero Electrónico.
El maestro, como es llamado por muchos, recuerda que en aquellas revistas venían unos cupones para tomar clases por módulos a distancia en Washington, Estados Unidos.
Mientras estudiaba electrónica, Carter trabajaba en los depósitos de la fuerza armada de los Estados Unidos, en donde fue ascendiendo luego de convertirse en un exitoso ingeniero.
"Siempre me escapaba para los talleres a ver qué podía aprender; en San Miguel si alguien iba a botar un radio o abanico lo sacaba de la basura y los arreglaba".
EN LA ARMY
Instalar y afinar las antenas radiales, así como velar por el buen funcionamiento del sistema de comunicaciones de la antigua Zona del Canal, formaban parte del diario vivir de este bocatoreño.
En cuanto a uno de sus mayores retos en la vida, Carter asegura que ha sido vencer el rechazo de ciertos compañeros de la ARMY; primero por ser panameño y segundo por su el color de su piel.
Aunque confiesa que sus mejores armas para vencer este rechazo fueron ser honesto, sencillo y amar su trabajo.
MAESTRO DEL ATLETISMO
De joven, practicó muchos deportes, siendo su fuerte el atletismo (pista y campo).
En la década de los '70 para unos juegos Centroamericanos y del Caribe vino a Panamá como invitado especial Jesse Owen, el corredor más rápido del mundo en esos tiempos, y Claudio Carter le ganó en una competencia amistosa.
"Él me dijo con una gran sonrisa: te voy a dar una cancha y yo le respondí: no la necesito y nunca me escogió", comenta Carter, quien ha sido en varias ocasiones campeón de Los Juegos Florales de la Tercera Edad en esta categoría.
FRANCELLA SU MEJOR APOYO
El fundador y ex presidente de la Asociación de Jubilados del Servicio Civil, tiene 58 años de feliz matrimonio con la colonense Francella de Carter.
Para Francella, su esposo es un hombre humilde que nunca se avergüenza de sus raíces, él siempre tiene un sabio consejo y lo mejor que me ha enseñado es que sin la paciencia nada es posible.
A sus 83 años, Claudio Carter está convencido que la clave de la longevidad se basa en hacer ejercicios, alejarse de los vicios y consumir una dieta baja en grasas, en donde los vegetales y frutas no falten.