Lo más conveniente es dejar a un lado las posiciones de todo o nada. La crisis de la Caja de Seguro Social es auténtica, no es ficticia ni inventada. Por ende se hace necesario buscar las opciones que alivien su situación.
Si bien cierto que se trata fundamentalmente de un problema de ingresos versus egresos, también entra la complejidad de los cálculos actuariales, las expectativas de vida de los cotizantes y los aportes de éstos al sistema.
Desde un comienzo se sabía, que los ajustes al sistema de pensiones sería un tema sensitivo. Un sector de los trabajadores están en huelga, que si bien no ha paralizado la nación, es un movimiento que goza de simpatías entre la masa laboral.
Pero no hay que llamarse a engaños, esa simpatía no es por identificación con posiciones ideológicas, sino que se sustenta en algo simple: nadie acepta de buenas a primeras que se le afecten sus conquistas.
La jornada semanal incluyó la detención de casi 800 personas, colegios cerrados, daños a la propiedad privada, heridos y afectación a la economía.
¿Qué hacer?. Lo más sensato es un alto, para analizar con mayor profundidad la situación y buscar alternativas novedosas. El Consejo Nacional de la Empresa Privada, los sindicatos, el excandidato presidencial Ricardo Martinelli y otros han hecho sus aportes. Que los técnicos que tiene el país y no sólo los del gobierno, recojan lo mejor de cada parte y se mejore un proyecto, buscando nuevos ingresos a la CSS, sin golpear tanto a los sectores de bajos ingresos y a la clase media.
Los sindicatos también deben entender que se requieren ajustes y por ende tienen que alejarse de las posiciones radicales, porque al no hacer nada, estamos llevando a la CSS y por ende al país a la quiebra.