Una de las premisas utilizadas para la preparación de las reformas al sistema de seguridad social, revelan que el gobierno estima un crecimiento del siete por ciento en las próximas décadas.
La ampliación del Canal de Panamá, que involucraría una inversión de al menos 5, 000 millones de dólares, es el elemento que justifica ese crecimiento algo exagerado, tomando en cuenta el promedio del incremento registrado en los últimos años.
Es una realidad que la economía se dispararía con las millonarias obras relacionadas a la modernización de la vía acuática, pero de inmediato surge la pregunta y después que pase dicho boom qué pasará.
Lo cierto es que el sistema de jubilaciones en Panamá funciona como una especie de pirámide. Los asegurados activos que hoy cotizan financian básicamente a los jubilados.
Es un círculo vicioso que tarde o temprano colapsará o tiene que ser sometido a periódicas reformas.
Hay quienes plantean que la mejor salida es refinanciar a la Caja de Seguro Social y empezar un sistema autofinanciable con los nuevos asegurados que ingresan al programa de cotización.
Sin embargo, hay teóricos que cuestionan esa alternativa, alegando que acaba con la solidaridad, donde los que más tienen más deben cubrir en cierta forma los otros gastos que genera el sistema por la atención de lo que menos ingresos tienen.
Así las cosas, las reformas que hoy se intentan introducir tendrán que ser presentadas nuevamente dentro de 20 ó 40 años.
Ya no serán Genaro López, Saúl Méndez o Martín Torrijos los protagonistas. Serán otros los involucrados, pero la polémica será siendo la misma.