Una multitudinaria manifestación contra las reformas que buscan aumentar la edad de jubilación, fue dispersada ayer por cerca de 400 antimotines apostados en los predios de la Asamblea Nacional de Diputados.
La marcha se desarrolló de manera pacífica, pero cuando los dirigentes sindicales ingresaron al Palacio Justo Arosemena, se perdió el control y "ardió Troya". Comenzó la tiradera de piedras, vidrios, botellas y toda clase de objetos; mientras los policías lanzaban bombas lacrimógenas y disparaban perdigones.
La plaza 5 de Mayo, que estaba repleta de manifestantes, en cuestión de minutos quedó vacía. Todo el mundo puso pie en polvorosa y brincó a huir.
Al final de la jornada hubo más de 70 detenidos, 14 heridos entre particulares y policías.