La disputa por un cliente, sumado a viejas rencillas entre funerarias radicadas en La Chorrera, provocó que los funerarios Francisco Peña, de la empresa Conamor, y el chino Nickray, de la Santa María, se fueran a los puños, quedando este último detenido por las lesiones causadas en el rostro a su contrincante.
Los sujetos se disputaban la venta de un féretro a una familia, cuyo niño murió atropellado.