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"Yo soy Betty la Fea", la telenovela de mayor éxito en la televisión colombiana e internacional con una audiencia estimada en 80 millones de personas por capítulo, terminó de filmarse con un final feliz.
Betty finalmente se casa con don Armando, el presidente de Ecomoda, que la llevó a un peligroso juego amoroso destinado a obtener su confianza para utilizar sus habilidades financieras y evitar la quiebra de la compañía.
Con su traje de novia blanco, embellecida con solo quitarse su fea imagen creada por el arte de magia de los maquilladores, Betty llega tarde al altar en medio de los nervios de don Armando, quien tuvo que librar una fiera batalla con un galán francés que se le atravesó en el camino y casi le quita el amor de su vida.
"Yo soy Betty la Fea" se convirtió en la gallina de los huevos de oro para el canal privado de televisión RCN que la vendió en 22 países, incluyendo toda América con excepción de Canadá.
RCN vendió a 35 millones de pesos (15.600 dólares) el minuto, una cifra récord en el campo de la publicidad colombiana. RCN facturó 280 millones de pesos (124.000 dólares) diariamente, sin contar con la publicidad disfrazada de los autos, teléfonos y bebidas que aparecieron en escena.
Las reglamentaciones de la televisión limitan a ocho minutos la publicidad en un programa de media hora, pero en la telenovela aparecieron muchas marcas conocidas que elevaron los ingresos del canal.
También representó ganancias inesperadas para su protagonista la actriz Ana María Orozco, de 26 años, una típica belleza latina, quien según informes extraoficiales, en los últimos meses obtuvo ingresos mensuales de unos 25.000 dólares.
Fernando Gaitán, el autor de los libretos, anunció que se estudia la posibilidad de crear de una segunda Betty o una nueva utilizando historias secundarias que surgieron durante la telenovela.
"Una podría ser de los amores y odios entre Nicolás Mora y la secretaria Patricia Fernández (la peliteñida)", dijo Gaitán en entrevista radial.
El personaje de Nicolás Mora, un genio financiero de aspecto bobalicón y gracioso, fue uno de los más populares. |