La policía difundió retratos hablados de dos sospechosos en la matanza de 30 personas, mientras las familias de las víctimas sepultaban a sus seres queridos en medio de reclamos por justicia.
El presidente Luiz Inacio Lula da Silva, declarándose indignado con la ``bárbara y cobarde'' matanza, ordenó la participación de fuerzas federales en la investigación del violento crimen.
``El gobierno federal no ahorrará esfuerzos para, junto con las autoridades estatales y municipales, encontrar y castigar a los responsables de este crimen bárbaro y cobarde'', dijo la presidencia en un comunicado.
Los asesinatos ocurrieron el jueves por la noche en las empobrecidas barriadas de Nova Iguacu y Queimados, en las afueras de Río.
El violento incidente conmocionó a la ciudad, a pesar de ser una de las capitales con una de las tasas de homicidios más elevadas del mundo y en la que las masacres se suceden con relativa frecuencia.
El total de víctimas de la más reciente matanza estuvo por encima de las 21 registradas en 1993 en la barriada de Vigario Geral.