El déficit habitacional en la provincia de Colón es grande, principalmente en la ciudad, donde según los informes del Ministerio de Vivienda se cuentan 340 caserones abandonados, algunas de construcción mixta de madera y concreto y otras de concreto que datan desde hace más de 50 años y que aún desafían el tiempo.
El problema no es nuevo y a pesar de los esfuerzos de los gobiernos pasados en su política de materia habitacional, la situación continúa en la segunda provincia más importante del país.
Solo en los barrios Norte y Sur hay 73 casas declaradas como condenadas y otras 220 abandonadas por sus propietarios pero de igual en condiciones precarias, servicios sanitarios comunes en mal estado, sistema de aguas servidas destruido y un marcado descuido en su estructura que amenazan en colapsar.
Aunque se estima que el problema podría resolverse a largo plazo, las medidas de mitigación han sido la construcción de los residenciales Pueblo Nuevo 2 en Los Lagos y al menos 10 nuevos edificios Salomón en el mismo área.
Berta Olivares, residente de la Casa 2020, dice que su suerte no ha sido la mejor. La casa está hecha pedazos y espera mudarse cuanto antes. Pero la realidad es triste.
Mientras Julio Espinosa quien es damnificado del incendio de la casa 5061 en calle 6 avenida Bolívar está esperando respuesta desde hace cinco meses.
La pasada administración prometió reubicarlos y todo quedó en promesas. "Llevamos aquí cinco meses en condiciones paupérrimas, con mosquitos, durmiendo en el suelo", manifestó, al tiempo que hizo un llamado al titular del Ministerio de Vivienda, que los visite.
Él y otras 24 familias esperan respuesta y permanecen desde el día del fuego en el viejo Edificio de la Gobernación donde un monumento histórico de la ciudad de Colón se ha convertido en albergue, expresó.
Antonio Grant mostró su cuarto lleno de goteras por todas partes, un tendedero improvisado para secar su ropa y una colcha para no acostarse en el piso frío.