Tras casi cuatro años de suspenso en la ratificación de un Tratado de Promoción Comercial con Panamá por parte del Senado de Estados Unidos, habría que preguntarse cuántos años más tendremos que esperar para que este acuerdo entre en efecto.
Por la parte panameña, el tratado fue negociado por dos administraciones: comenzó con la de Mireya Moscoso y concluyó con la de Martín Torrijos. El texto final se firmó el 28 de junio de 2007, y la Asamblea Nacional de Diputados lo ratificó el 11 de junio de ese mismo año.
Pero desde entonces se han dado una serie de altibajos (más bajas que altas), que han dado al traste con la esperanza de que EEUU nos devuelva el texto firmado. Inicialmente fue la elección del perredista Pedro Miguel González como Presidente de la Asamblea Nacional, que fue mal vista por el gobierno de George W. Bush, dado que la justicia estadounidense busca a González por el homicidio del soldado Zak Hernández.
Este hecho causó que se perdiera la primera y mejor ventana de oportunidad para el tratado. Dadas las actuales aprehensiones de muchos líderes demócratas sobre los Tratados de Libre Comercio, era visto como apremiante que se pudiera cabildear la aprobación antes de la llegada del gobierno de Barack Obama.
Ahora, el senador demócrata Christopher Dodd ha puesto como condiciones al gobierno de Ricardo Martinelli que se respete la seguridad jurídica y la independencia de poderes para que se ratifique el TPC, lo que es visto por algunos como una excusa de parte de la mayoría demócrata en el senado, que no tiene interés en firmar más acuerdos de este tipo con países latinoamericanos.
Panamá ha demostrado en los últimos años que es capaz de mantenerse económicamente aun en la coyuntura de la crisis financiera de EEUU. Tal vez esta sea una muestra de que no debemos desesperarnos demasiado por este TPC.