Cuando las arterias arden a causa de los sucesos emotivos que llevan al clímax, valen todos los caminos que nos conducen al laudable fin. Desde el más allá, Urracá elevó el denuesto altisonante al espacio con voz portenta de ademanes curtidos e indomables, lanzando a sus coterráneos la resonante sentencia censurable, yo reventé las cadenas del suplicio y de la sumisión, ahora les toca a Ustedes imponer los criterios relevantes y definidos, echando fuera el letargo que por largo tiempo nos ató al penoso y deprimente atraso; halón de orejas muy puntual ofrecido a la tribu que hasta hoy, estuvo habitando los predios de la somnolencia plácida, apartada de toda preocupación maliciosa. La ciudad señorial se viste de gala, hoy es el día luciente de inabarcable presunción, pues los besos de triunfo vienen por los cuatro puntos cardinales a venerar su testa inmarcesible, compartiendo la bendición con lo endiosado memorable.
Es indudable que estos atributos cimeros les sean otorgados a la gente que trabaja con denuedo insuperable, cuna de hombres ilustres. Se equivocaron con el corcel que salió tardíamente del partidor y llegó con lustre de victoria, el positivismo lo instó a saborear el triunfo meloso, infundiendo la codicia de los contrincantes. Ha sido posible construir una sólida base que ha motivado el esfuerzo común de la altiva provincia vigilada por los dos mares, caracterizada de ser cada día más competitiva y perseverante. Aspiramos a experimentar el gozo de las excelsas virtudes 'que' cualquier hombre conspicuo del mundo actual.
Nos ganamos la Copa Calicho Ruiz, en la que hubo aplomo e ideas claras de cómo se puede llegar al pináculo de la fama, patrón de progreso con inteligencia poderosa. Cumplimos el eslogan eterno: vine, vi y vencí. Somos los monarcas, venga la lujosa medalla que da identidad a los héroes, ganada con estoicismo enardecido como patrimonio nupcial eximio. En Veraguas anidan las águilas de Prometeo, Dios del fuego inextinguible.