Ante la falta de un centro de inteligencia para enfrentar el delito, Panamá se ha convertido "en el queso y el jamón de los carteles mexicanos y los minicarteles colombianos", consideró ayer el ex viceministro de Gobierno y experto del Instituto de Criminología de la Universidad de Panamá, Severino Mejía.
En declaraciones al programa de entrevistas Diálogo, transmitido ayer en TVN, Mejía consideró la importante necesidad de que el Estado pueda obtener un centro de inteligencia para enfrentar el delito.
"Desafortunadamente, cuando hablamos de inteligencia en Panamá, hay un grupo que lo relaciona con el G2, inteligencia no es más que una información veraz que se anticipa a la comisión del delito".
El experto consideró que, en el tema de seguridad, nuestro país no se ha manejado apropiadamente porque la seguridad siempre se ha caracterizado por ser de carácter marginal.
Estimó que hay que atender los aspectos preventivos mediante políticas a largo plazo, no pueden ser planes quinquenales, sino que a medida que pasen los Gobiernos se siga transformando.
Mejía dijo que espera se reactiven políticas criminológicas, penitenciales y migratorias, para que los estamentos de seguridad puedan brindar las respuestas a mediano y largo plazo.
Estas iniciativas contribuirán a establecer un estricto control que permitirá saber quién entra y sale del país para anticiparnos en contra de la lucha de la criminalidad.
CAMINANDO SOBRE EL FILO DE LA NAVAJA
Uno de los temas que salió a relucir fue la muerte de los guerrilleros en la frontera de Panamá con Colombia.
Mejía precisó que el Servicio Nacional de Fronteras, como componente de la Fuerza Pública, tiene la obligación constitucional de preservar la vida, bienes y honras de todos los panameños en el Darién.
Por ende, el tema tiene que ser manejado con mucha cautela porque puede generar un descontrol.
LUCHANDO CON LA PARANOIA
De acuerdo a Mejía, un reciente estudio del Instituto de Criminología reveló que nuestra sociedad está llegando a un estado de paranoia, que produce intolerancia ante cualquier gesto que provoca confrontación.
Finalmente, dijo que "el panameño quiere respuestas inmediatas y como estas respuestas no se dan, siempre vamos a mantener esa desconfianza. El Estado panameño tiene que hacer un alto porque si las acciones siguen siendo reactivas y no preventivas, vamos a seguir tropezando".