Cometer un delito es un pecado ante Dios y una falta ante los hombres. Quien decide dónde se va el alma es el Supremo Creador. El tiene dos opciones para quienes le aman: cielo o infierno, no obstante, en la actualidad los que purgan condena parecen ser enviados directo al infierno, donde igual hay llanto y crujir de dientes, pero en esta ocasión detrás de los barrotes.
Las cárceles panameñas se han convertido en enormes latas de sardinas, donde se apretujan las almas que comenten delitos ante la sociedad.
Actualmente, existen cerca de 11 mil 293 reclusos, de los cuales 6 mil 748 de los detenidos esperan una sentencia.
Frente a esta realidad, el diputado Rogelio Paredes, presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea, presentó a la consideración del Organo Judicial un anteproyecto de ley que pretende reducir el hacinamiento carcelario en unos 2 mil reclusos.
De forma extraoficial se conoció que la medida habría contado con el visto bueno de la Procuradora de la Nación, Ana Matilde Gómez.