Aunque para los representantes e involucrados con las asociaciones de personas especiales o que presenten alguna discapacidad, el proceso de integración no es un mecanismo fuera de lo normal ni nuevo, pues se trata de atender por igual a unas personas que presentan condiciones diferentes, hay quienes señalan que se requiere de una capacitación especial para adecuarse a esta aplicación.
En nuestro país existen muchas personas que presentan algún tipo de discapacidad física, ya sea moderada o pronunciada, las cuales a veces por la falta de ayuda de parte de la misma sociedad no han tenido la oportunidad de superarse en la vida, a pesar de que su coeficiente intelectual se los permite.
El número de personas con discapacidad dentro de las aulas escolares, ya sea primaria, secundaria y universidad es muy poco. Pero, ¿por qué se da esta situación?
Tal vez, según Ulises González, miembro de la Asociación de Discapacitados de la provincia de Chiriquí, por una aparente oposición por parte de los mismos educadores.
Panamá posee leyes de equiparación de oportunidades para las personas con discapacidad y también es cierto que hay algunas instituciones conscientes de esto que han contribuido positivamente, pero esto para lástima de quienes pasan por estas circunstancias no se aplica como debería ser.
El 27 de agosto de 1999 en Panamá fue aprobada la Ley N° 42, por la cual se establece la Equiparación de Oportunidades para las personas con discapacidad: esta ley incluye todos los aspectos concernientes a la igualdad en la calidad de vida de las personas con discapacidad con respecto al resto de la población.
González explicó que el trabajo es un tanto difícil, sobre todo, para los educadores, pero indicó que se da por falta de conocimiento de lo que trata la ley en sí, porque no es para nada complicado, pues sólo basta tener la iniciativa y el interés de poder ayudar al desarrollo de estas personas.
En Chiriquí, en donde se estima existen unos 7 mil 600 discapacitados, ya se ha iniciado la capacitación por parte del Ministerio de Educación a los educadores, especialmente a los directores y supervisores, para que ellos conozcan primero la ley y cuáles son las condiciones para atender a esta población.
Indicó que Panamá como miembro de las Naciones Unidas ha firmado convenios internacionales, entre los que se encuentra precisamente el tema de la inclusión, lo que ha contribuido en otros países, exitosamente, sin embargo, en nuestro país ha sido un poco difícil.
Dijo que si hay la iniciativa por parte del Gobierno, ahora es el momento de que toda la sociedad se dé cuenta de que hay personas especiales que están a la espera de que se volteé su mirada hacia ellos y se les brinden las mismas oportunidades de desarrollo, social, económica y laboral que tienen todos.
Manifestó que a través de los años, muchos han visto un poco raro, que niños, sobre todo que presentan algún tipo de discapacidad, asistan a un aula de clases normal, pues se cometen prejuicios que someten a estos individuos a una serie de rechazos.
Con el desarrollo del proceso de integración, no es que las aulas del Instituto de Habilitación Especial (IPHE), vayan a desaparecer, pues los técnicos de esta institución van a ser quienes den el apoyo a los maestros regulares.
Y a su vez serán quienes continúen atendiendo a los niños y personas que presentan un grado mayor de discapacidad que no les permita asistir como los demás a las aulas regulares.
En Chiriquí se pueden ubicar problemas diferentes en cada uno de los distritos. Es así como en el distrito de Barú la incidencia de personas es de sordera; en Alanje, la ceguera; en la comarca prevalecía es la parálisis cerebral y el retardo mental y así sucesivamente en cada área existe cierta cantidad de todos los casos, esto especialmente en la población infantil.
Mientras en los adultos los mayores problemas es por la deficiencia física, como por ejemplo, la ausencia de alguna de sus extremidades.
Sobre la adecuación física a los lugares públicos y privados en la región, dijo que se está trabajando con agrupaciones cívicas, para desarrollar los trabajos de construcción que sean necesarios, sobre todo, en las aceras, para que se construya la accesibilidad.
Jenny Samudio, de la Asociación de Educadores en la provincia, dijo que el proceso de inclusión además de ser una excelente iniciativa es un proyecto humano, pero reconoció que existe una dificultad por el desconocimiento de lo que establece la ley.
Apuntó que como educadores creen en el proceso de inclusión y están de acuerdo en el desarrollo del ser humano como persona, pero advirtió que es muy necesaria la información de parte de los padres y de las entidades vinculadas en esto para poder contribuir favorablemente.
La aplicación de la ley en el país ha sido un poco difícil, pero gracias a la ayuda de parte de quienes se encuentran involucrados en esta situación, la insistencia ha permitido incluir a parte de estas personas dentro del quehacer diario. En Chiriquí, por lo menos, en instituciones públicas como la Lotería Nacional, la Caja de Seguro Social, el Hospital Materno Infantil José Domingo de Obaldía, el Ministerio de la Juventud y algunas privadas, han creído en estas personas y han permitido su integración dentro de su engranaje laboral.
Uno de los ejemplos de superación es Braulio, quien con la ayuda de sus familiares y de la sociedad ha logrado superarse académicamente y hoy es un ser humano productivo para nuestra sociedad, cuando se desempeña en un puesto laboral, como al igual lo hace el resto de la sociedad.
Por estas experiencias es que quienes enfrentan algún problema físico o mental de nacimiento o por accidentes inesperados, esperan que en la medida en que se vaya ejecutando la Ley 42, ellos tendrán la oportunidad de recibir la atención y el nivel de desarrollo que necesitan para alcanzar el éxito.
Tres escuelas en el área Oeste participarán en el programa
Aunque la Educación Inclusiva en el sector Oeste no es nada nuevo, existen este año tres colegios contemplados dentro del plan piloto, que son: escuela José María Barranco, Naciones Unidas y Victoria D'Spinay, todas en La Chorrera.
La directora regional de Educación, Ana María de Santamaría, sostiene que dicho programa no es nada nuevo, porque ya se había estado implementando en colegios del área, sólo que ahora se está capacitando a los educadores, que antes eran atendidos por personal del Instituto Panameño de Habilitación Especial.
Para tranquilidad de los padres de familia con hijos discapacitados, la profesora Santamaría explicó que el IPHE seguirá atendiendo los problemas más serios y las otras escuelas velarán por los otros casos de retrasos mental y demás.
Según la fuente, los docentes del sector no han tenido ninguna reacción adversa a la educación inclusiva, porque ya estaba siendo trabajado por el personal. "Teníamos aulas especiales y maestras que atienden casos especiales y llevábamos el programa".
En cuanto al equipamiento de dichos centros, dijo que de acuerdo al ministro de Educación, los mismos serán adecuados en la medida de las posibilidades y las que sean incluidas dentro del plan piloto, tendrán una construcción especial para atender a los estudiantes.
Actualmente, en la comunidad de La Bonga, centro de Capira, se está construyendo la primera escuela con especificaciones de inclusiva que es patrocinada por el banco HSBC, cuyo responsable de la obra dijo que estaría lista en la próxima semana.
La subdirectora del Instituto Panameño de Habilitación Especial, Delsa Líspero, dijo que la "Educación Inclusiva", permitirá que los estudiantes que provienen de áreas de difícil acceso, puedan asistir a colegios de su propia comunidad.
Esta inclusión ha sido muy positiva, porque ha permitido que estudiantes con algún tipo de discapacidad hayan podido obtener su sexto año regular.
Uno de estos casos corresponde a un estudiante con problemas de pérdida auditiva y el otro deficiencia mental, que obtuvieron su bachiller en ciencias en el prestigioso colegio Pedro Pablo Sánchez.
José Joaquín Flores es uno de estos jóvenes, que con mucha tenacidad, se graduó con mención honorífica, logrando el quinto puesto de honor, haciéndose acreedor a una beca para seguir estudios universitarios en la "Tecnológica".
La población estudiantil especial supera actualmente los mil alumnos y existe una demanda de más de 400.
Para José Joaquín Flores, la vivencia con los compañeros fue muy buena, pero la escuela en sí fue muy dura en los últimos 3 años en la Pedro Pablo Sánchez. "O sea, que no fue nada fácil, por lo menos para poder ocupar un buen puesto".