domingo 20 de febrero de 2005

 

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La dulce verdad de los edulcorantes artificiales

Redacción | Crítica en Línea

Pregunta: He estado tratando de cortar las calorías del azúcar de mi dieta. Pero para satisfacer mi antojo por lo dulce, he estado apoyándome en los edulcorantes artificiales.

¿Es verdad que son malos para mi salud?

Respuesta: Nuestro apetito por cosas dulces aparece de forma natural. Los recién nacidos prefieren los sabores dulces antes que los salados o amargos, y las investigación con adultos sugiere que nuestro disfrute por el dulce es instintivo. Alrededor del 16 por ciento de las calorías en la dieta promedio norteamericana viene del azúcar agregada (en oposición a los azúcares encontrados de forma natural en alimentos tales como las frutas). La mayoría de los estadounidenses consumen excesivas cantidades de azúcar, ingiriendo el equivalente a 20 cucharaditas de azúcar al día, mucho de ello en tentempiés y sodas. Una cucharadita de té contiene sólo 16 calorías, pero durante el curso de un día, las calorías del azúcar que agregamos a nuestro cereal, café y te - más la cantidad contenida en muchos productos preparados- se pueden acumular. Entonces, tiene sentido, el volcarnos a los edulcorantes artificiales para mantener bajo control las calorías sin dejar de lado nuestras comidas favoritas. De hecho, el 90 por ciento de los estadounidenses comen productos bajos en calorías, la mayoría que contienen uno de los cinco edulcorantes artificiales aprobados por la FDA. Los sustitutos del azúcar también permiten que las personas con diabetes disfruten de comidas con sabores dulces sin los efectos dañinos al metabolismo producidos por el azúcar.

Los edulcorantes artificiales agregan dulzura sin sumar calorías, de dos maneras. Primero, son tan dulces -160 a 13.000 veces más dulces que el azúcar- que sólo se necesita una pequeña cantidad para obtener el sabor equivalente. Usted consume una fracción de una caloría para obtener la dulzura de muchas calorías de azúcar. Segundo, el cuerpo no las absorbe del todo, y entonces, no absorbe por completo las pocas calorías contenidas.

A pesar de que la FDA los acepta como aprobados y seguros en general, los edulcorantes artificiales continúan preocupando por su seguridad. Por otro lado, la Asociación Dietética Americana (ADA) recientemente ha publicado un informe comprensivo sobre el azúcar y los edulcorantes artificiales confirmando que los edulcorantes artificiales son seguros cuando son usados en las cantidades específicas por la FDA. La ADA también sugiere que los edulcorantes artificiales pueden mejorar la calidad de la dieta individual, si se le agrega a las frutas, vegetales y granos enteros, animándonos a consumir comidas saludables.

En verdad que alguna investigación animal ha relacionado la sacarina, el primer edulcorante artificial, con el cáncer. Algunos expertos dicen que es razón suficiente para prohibirlo. La investigación publicada en 1980 halló que las personas que consumían seis o más porciones de edulcorantes artificiales (ciclamato y sacarina) o 0.473 litros o más de sodas de dieta diariamente, habían incrementado el riesgo de cáncer de vejiga. De todas formas, la evidencia de su estudio no era muy fuerte.

Salvo raras excepciones y niveles razonables de consumo, los edulcorantes aparecen como un factor de poco o ningún riesgo.

En 2001 el Programa de Toxicología del gobierno quitó la sacarina de su informe sobre cancerígenos, donde había estado listado como un cancerígeno humano "anticipado" desde 1981. Los expertos en cáncer ahora dicen que la posibilidad de que una persona contraiga cáncer por el edulcorante artificial es bastante bajo. Pero se necesita más investigación, porque muchos de nosotros crecimos con productos que contienen edulcorantes artificiales.

Los edulcorantes artificiales como la sacarina y la sacralosa pueden ser útiles para el control del peso y el nivel de azúcar, pero hay otras alternativas.

 

 

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