En este Mensaje al Corazón en el día de hoy queremos hablarle del lugar que debe ocupar Dios en nuestras vidas y del respeto que le debemos por ser El la fuente de donde proviene todo. Respetar a Dios implica amarle, honrarle, darle gloria y no permitir que nada ni nadie ocupe su lugar. Y esto es muy importante, porque hay mucha gente que ha puesto en el lugar del Señor sus bienes temporales o a algunas personas. Hay gente que idolatra a un ser humano y lo pone en el lugar de Dios, sea el amante, el político, el artista de cine o el deportista. Esto es fatal, porque Dios está en primer lugar y nada ni nadie puede ocupar su sitio.
Muchas personas ponen cosas, bienes como dinero, fincas, automóviles, etc., en el lugar de Dios. Esto es un tremendo irrespeto a lo sagrado, a lo divino. Sólo hay un Salvador y solamente ante El debemos arrodillarnos. Hay gente que pone precio a su alma y vende su dignidad, su honradez, su prestigio, su fama, a cualquier persona. Prefiere vivir inmoralmente, pero con dinero, a vivir moral y dignamente sin dinero, pero teniendo siempre a Dios. Esas personas que renuncian a la presencia de Dios y se fabrican sus ídolos, se convierten en idólatras.
Respetar a Dios implica verlo en todas partes y sobre todo verlo en el hombre, en toda persona está la presencia de Dios. Todo ser humano está hecho a imagen y semejanza de Dios y en todos los bautizados está Dios de una manera plena. Somos templo del Espíritu Santo. Aun en los no bautizados hay presencia de Dios y, por eso, en todo ser humano hay que ver al Señor. Cualquier ofensa, cualquier daño que hacemos a otros, se lo hacemos a Dios. En el rico, en el pobre, en cualquier persona de cualquier raza, está el Señor y todo ser humano merece respeto. Quien no respeta al hombre, no puede respetar a Dios.
Respetar lo sagrado implica poner siempre al Señor en primer lugar y no permitir que nada ni nadie se ponga en su lugar. ¿Usted, pone a Dios en primer lugar o la ha dejado a un lado por sus dioses baratos y mundanos? ¡Cuidado con irrespetar lo sagrado! En este Mensaje al Corazón le pedimos que respete lo sagrado, lo divino, porque respetar lo sagrado es poner a Dios en primer lugar, es respetar lo humano. Y recuerda, ¡Con Dios, usted es Invencible!