San Miguelito fue establecido con propiedad en la década del setenta del siglo veinte y adquirió la condición de distrito especial debido al vertiginoso crecimiento de su población y a la necesidad de crear estructuras con afinidad para este auge demográfico.
Han pasado más de treinta años y San Miguelito ha superado la barrera de 300 mil habitantes, convirtiéndose en el más poblado del país, después de la jurisdicción capitalina.
Incrustado en el centro del distrito de Panamá, los problemas de este sector se han centuplicado y sus autoridades enfrentan flagelos como el desempleo, la delincuencia, la drogadicción y los asuntos de naturaleza administrativa.
Pero, una región cuyos límites son Juan Díaz, Betania, Pueblo Nuevo, Río Abajo, Alcaldedíaz y áreas canaleras, debe, no sólo enfrentar el aumento del número de sus habitantes, sino también sus decesos.
Por esto, para evitar el intrincado proceso de los servicios fúnebres, los trámites de naturaleza legal, el traslado del cuerpo a la iglesia o templo para la realización de las honras mortuorias, es de urgencia la construcción de un cementerio que permita a los ciudadanos de San Miguelito sepultar a sus allegados en un sitio cercano al lugar donde habitaron.
La iniciativa del alcalde Héctor Valdés Carrasquilla de materializar este proyecto debe ser apoyada por todos los moradores del populoso sector, por sus legisladores, concejales y demás autoridades por ser un asunto de sentido común y de previsión de recursos.
El apoyo a este proyecto del alcalde, cuyo sentido común y pragmatismo le han permitido enfrentar con éxito problemas en apariencia insolubles, debe ser total para que San Miguelito por fin, cuente con un camposanto adecuado para sus dimensiones físicas y su población.