Panamá evidencia una seria y hasta alarmante escasez de poder en ataque.
Otra vez sufrimos por la ausencia durante 77 minutos del invitado de honor en el fútbol: el gol.
Esta vez no pudimos ser arrolladores sobre El Salvador. Esta vez no le pudimos marcar tres goles como aquel 17 de noviembre.
Panamá mostró ayer desde el arranque del partido que era superior a El Salvador, pero esa superioridad nunca se vio reflejada en el marcador.
El equipo llegaba hasta tres cuartos de cancha con propiedad... pero en los últimos 30 metros el ataque se diluía.
Nuestros dos hombres en punta: Blas Pérez y Ricardo Phillips no le crearon ningún tipo de peligro a los pequeños defensores salvadoreños.
El gigante Blas Pérez durante lapsos no define a qué juega... a veces lo vemos recostado sobre la banda como un puntero, metiendo centros, cuando el que tiene que cabecear es precisamente él.
Otro que no anduvo bien fue William Aguilar... su presencia en el terreno no causó ningún tipo de zozobra a los cuscatlecos, que hasta fueron atrevidos y tuvieron el gol de la victoria parcial con un tiro de Alvarez que reventó en el horizontal, con un Donaldo González completamente vencido.
La entrada de Juan Ramón Solís y Armando Gun en el segundo tiempo le dio un nuevo aire a Panamá, en el momento que más lo necesitaba, ya que El Salvador trataba de robarle la iniciativa.
Y fue precisamente Solís, el hombre del gol del triunfo... aquí el mérito se lo lleva "Cheché", quien le dio la oportunidad y respondió.
El chitreano sí que lo celebró... como todo Panamá. Ahora a esperar a Costa Rica y a pensar en el título. ¡Paremos de sufrir!